Miles de soldados chinos y estadounidenses duermen cada noche en África a solo diez kilómetros de distancia. Lo hacen en Yibuti, un país del Cuerno de África sin apenas tierra arable, sin una gota de petróleo o un metro cúbico de gas que extraer, pero con una localización estratégica que es el motor de su economía. El país se encuentra en un estrecho marítimo por el que navega el 25% de las exportaciones mundiales, en la ruta que conecta los mercados asiáticos con el mar Mediterráneo. Situado a menos de diez minutos de vuelo de la Península Arábiga, Yibuti alberga bases militares de Francia, Italia, Estados Unidos, Japón y la inaugurada en julio por Pekín. Arabia Saudí también está construyendo la que, como en el caso chino y nipón, será su única instalación militar permanente en el extranjero.

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